VI sábado de pascua
Evangelio del día: San Juan 16, 23-28
23 Ese día no me preguntaréis nada. En verdad, en verdad os digo: si pedís algo al Padre en mi nombre, os lo dará. 24 Hasta ahora no habéis pedido nada en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestra alegría sea completa. 25 Os he hablado de esto en comparaciones; viene la hora en que ya no hablaré en comparaciones, sino que os hablaré del Padre claramente. 26 Aquel día pediréis en mi nombre, y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, 27 pues el Padre mismo os quiere, porque vosotros me queréis y creéis que yo salí de Dios. 28 Salí del Padre y he venido al mundo, otra vez dejo el mundo y me voy al Padre».
Jesús ahora enfoca su discurso de despedida en la oración. Ya afirmó en esperanza, ahora les dice que no los deja sin herramientas o recursos: "Hasta ahora no habéis pedido nada en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestra alegría sea completa". La lectura del pedir y recibir debe leerse en el contexto general del discurso. Pues de lo contrario caeríamos en la absurda disyuntiva que hemos pedido a Dios cosas que no hemos recibido; la preposición que da la clave es: "para", la cual indica la finalidad de una acción. Podemos pedir y recibir siempre y cuando sea "para" que nuestra alegría sea completa.
En su sabiduría y omnisciencia, el padre sabe de lo que necesitamos para nuestra felicidad, podemos llegar con la esperanza, la fe y la seguridad que recibiremos aquello que mas nos conviene. Cuando se tiene fe, esto genera una gran paz, una paz que sobrepasa cualquier entendimiento, pues se que que las circunstancias más oscuras o de mayor incertidumbre, Dios concederá aquello que me llevará a la felicidad plena. Puedo tener paz en medio de cualquier tormenta. Puedo pedir seguro que recibiré lo que mejor convenga.

Comentarios
Publicar un comentario