VII viernes de pascua. Nuestra Señora de Fátima
En el año 1917 Nuestra Señora del Rosario se apareció a tres pastorcitos: Jacinta, Francisco y Lucia, en Cova de Iria, municipio de Fátima (Portugal), para pedir el sacrificio y la oración perseverante por la conversión de los pecadores.
Evangelio del día: San Juan 21, 15-19
15 Después de comer, dice Jesús a Simón Pedro: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?». Él le contestó: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero». Jesús le dice: «Apacienta mis corderos». 16 Por segunda vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?». Él le contesta: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero». Él le dice: «Pastorea mis ovejas». 17 Por tercera vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?». Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez: «¿Me quieres?» y le contestó: «Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero». Jesús le dice: «Apacienta mis ovejas. 18 En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras». 19 Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, añadió: «Sígueme».
El viernes Santo leemos la pasión según San Juan, luego las apariciones de Jesús resucitado en los días de pascua, saltamos hoy y mañana a los últimos momentos del evangelio de San Juan para finalizar el domingo con pentecostés y luego retornar al tiempo ordinario.
Jesús pregunta tres veces a Pedro ¿me amas?, la misma cantidad de veces que Pedro lo negó semanas atrás. La pregunta de Jesús es totalmente personal, no puede refugiarse en una respuesta colectiva, ¿me amas tu?, así nos sigue preguntando a nosotros hoy en día, es una pregunta personal que demanda una respuesta personal, soy yo el preguntado: ¿me amas?
Pedro apela al conocimiento profundo que tiene Jesús de él: "Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero".
"Apacienta mis corderos", es una respuesta no para ser saboreada sentimentalmente, sino para ser transformada en responsabilidad. Si bien la pregunta y respuesta son personales, y nuestra relación con Jesús es de carácter intimo, la respuesta a ese amor es un "ir a los demás", es responsabilizarme por el otro. Es ser guardián de mi hermano y no con superioridad moral, pues el entender ese amor a Jesús viene después de saber que se le ha fallado, de conocer mis propias debilidades, mi propias limitaciones, eso nos capacita para amar mejor al prójimo.

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