IV viernes de pascua


Evangelio del día: San Juan 14, 1-6
1 No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. 2 En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. 3 Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. 4 Y adonde yo voy, ya sabéis el camino». 5 Tomás le dice: «Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?». 6 Jesús le responde: «Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí.
Jesús y los apostoles están en la ultima cena, acaba de revelar que uno lo traicionaría, ademas acaba de decirle a Pedro que lo negaría esa misma noche antes que el gallo cantara. Es en ese contexto de mucha presión, inquietud, una atmósfera trágica, Jesús como buen pastor de las almas se percata de la angustia que probablemente viven sus más cercanos y pronuncia estas palabras que han servido de consuelo a cientos de generaciones de cristianos: 

Toda la humanidad, toda la amistad de Jesús en estas palabras de consuelo. Nuestro Dios no es indiferente ni frío, sino un Dios sensible a nuestros sufrimientos.

"Creed en Dios y creed también en mí".

La paz profunda que supera toda turbación viene de la Fe. Jesús pide un acto de Fe en su persona, idéntico al que puede hacerse respecto a Dios: llama a una Fe sin reserva, una fe total.

"En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar..."

Jesús vuelve al hogar, junto al padre. Si bien su muerte esta cerca, la alegría de volver al padre es mucho mejor, pero se va a preparar lugar para los suyos y les promete regresar porque los suyos estarán donde él este. Es el consuelo y la esperanza de todo seguidor del Señor. Él volverá y estaremos con él. Todo habrá valido la pena. Aunque el ambiente este cargado de tristeza y de drama, él ha prometido volver, esperanza, alegría. 

"Y adonde yo voy, ya sabéis el camino"... "Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí".

Jesús no habla de conocer el camino o de conocer la verdad, ni de conocer adonde esta la vida. Él dice "Yo soy". El camino es él, la verdad es él, la vida es él. Las declaraciones de Jesús sobre su persona son criticas, absolutas, no permite ambigüedades. Demanda una fe total en él, porque él es.

Si Jesús sale de la ecuación de nuestra vida nos quedamos sin camino, sin verdad y sin vida y se nos hace imposible el acceso al padre. No hay más caminos, hay uno solo.

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