II sábado de pascua
Evangelio del día: San Juan 6, 16-21
16 Al oscurecer, los discípulos de Jesús bajaron al mar, 17 embarcaron y empezaron la travesía hacia Cafarnaún. Era ya noche cerrada, y todavía Jesús no los había alcanzado; 18 soplaba un viento fuerte, y el lago se iba encrespando. 19 Habían remado unos veinticinco o treinta estadios, cuando vieron a Jesús que se acercaba a la barca, caminando sobre el mar, y se asustaron. 20 Pero él les dijo: «Soy yo, no temáis». 21 Querían recogerlo a bordo, pero la barca tocó tierra en seguida, en el sitio a donde iban.
La narración de San Juan de Jesús caminando sobre las aguas es sumamente sencilla en comparación con los otros evangelistas, ellos recogen más detalles en la historia que San Juan decide omitir por completo, sólo nos aclara el entorno en el que iba la barca: Noche cerrada, oscura, viento fuerte y el lago encrespado. Nos dice también que habían remado 20 o 30 estadios (una medida de longitud antigua), seguramente cansados de remar y del día (venían de repartir panes y peces a más de 5 mil personas), y ven a Jesús caminar sobre las aguas. También narra el susto de los apóstoles de manera parca a diferencia de los otros tres evangelistas que entran en detalles, sólo dice que se asustaron pero cuando el les dijo "yo soy", querían recogerlo a bordo.
La vida, como la barca de los apóstoles puede ir por momentos bien similares. Noches cerradas, vientos que golpean, cansancio y el entorno no esta bien, todo se ve oscuro y complicado. Normalmente cuando la vida va dando esos tumbos Jesús aparece en medio de la tempestad, paradójicamente, eso puede causar miedo, temor. Vivimos en una sociedad en la que la imagen de Jesús esta demasiado manipulada, trastocada y casi que cada quien se hace la idea de un Jesús a su medida y se autodenomina Cristiano (seguidor de Cristo), pero siguen a su propio Cristo. Y claro cuando se presentan tantas imágenes distintas de ese Jesús, cuando al fin se me pone enfrente, nos puede causar miedo. Curioso, a los apóstoles les pasó el miedo hasta que el dijo. "Yo soy, no temáis". Fue cuando se identifico como el "yo soy", para los Judíos eso era presentarse como Dios mismo. El "yo soy" del antiguo testamento. Es cuando identificamos a Jesús como Dios, como el Señor, cuando el miedo pasa. No es cuando quiero seguir al Jesús a mi medida cuando la barca se siente segura y sin miedo, es cuando sigo al que dice ser Dios y como Dios que es, debo someterme y seguirlo sin condiciones. Si no lo vemos como Dios, sólo será una imagen difusa en la tempestad que nos dará miedo.

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