II martes de pascua. San Vicente Ferrer.

Nació en Valencia el año 1350. Miembro de la orden de predicadores, enseñó teología. Como predicador recorrió muchas comarcas con gran fruto, tanto en la defensa de la verdadera fe como en la reforma de las costumbres. Murió en Vannes (Francia), el año de 1419.

Evangelio del día: San Juan 3, 7-15
7 No te extrañes de que te haya dicho: “Tenéis que nacer de nuevo”; 8 el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu». 9 Nicodemo le preguntó: «¿Cómo puede suceder eso?». 10 Le contestó Jesús: «¿Tú eres maestro en Israel, y no lo entiendes? 11 En verdad, en verdad te digo: Hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero no recibís nuestro testimonio. 12 Si os hablo de las cosas terrenas y no me creéis, ¿cómo creeréis si os hablo de las cosas celestiales? 13 Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. 14 Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, 15 para que todo el que cree en él tenga vida eterna.
Respondió Nicodemo: "¿Cómo puede ser esto?"

San Juan, más que los otros evangelistas, ha notado las controversias, las preguntas que los interlocutores hacían a Jesús.

Más que grandes discursos Jesús dialogaba.

Aquí, hay que imaginarnos a Nicodemo frente a Jesús. Es una conversación. Mi oración debería ser a veces así: hacer preguntas a Jesús.

Jesús le dijo: "¿Eres maestro en Israel y no sabes esto?" Incluso el más sabio entre los "maestros" no puede comprender.

Toda la ciencia de Israel es incapaz de saber lo que revela Jesús. Conocer el Espíritu de Dios es imposible al hombre, incluso al más inteligente.

Nicodemo, "maestro de Israel", es invitado a hacerse pequeño, debe renunciar a todo lo que sea su ciencia, es necesario que "nazca de nuevo" ¿Me fío yo quizá de mis propias luces? ¿Acepto humildemente no entenderlo todo en las cosas de la fe? ¿No hay en mí también algo de ese orgullo de Nicodemo que hubiera querido captar toda la verdad?

Sí, efectivamente, hablamos de lo que conocemos, damos testimonio de lo que hemos visto...
Solamente Jesús tiene la experiencia inmediata de las cosas de Dios: ¡habla de lo que conoce, dice lo que ha visto! La Fe es esto: ver con los ojos de Jesús. Es confiar en la palabra de Jesús, es dejarse introducir por El en su dominio divino.

La más humilde de las personas, que haya entregado su vida a Jesús y crea en El, tiene un mayor conocimiento sobre Dios que el más sabio de los teólogos y filósofos.

Y vosotros no recibís nuestro testimonio…Si hablándoos de cosas terrenas no creéis...
Desde el comienzo el evangelio según San Juan es dramático. Hace notar la incredulidad. Subraya las reacciones de los hombres frente a las afirmaciones de Jesús. Y esto es siempre verdad en el día de hoy: hay que tomar partido por o en contra de Jesús. No es un drama del pasado. Los contemporáneos de Jesús representaban a los hombres de todo tiempo:

  • Bien se acepta su Palabra, aun sin comprenderlo todo y se es "creyente".
  • Bien no se acepta su Palabra, porque algo no se comprende, y se es “incrédulo".
Hoy tenemos demasiada tendencia a pensar que la incredulidad es un fenómeno reciente. Jesús subraya aquí la responsabilidad del hombre que no cree: "no recibís mi testimonio... no creéis.
¿Cómo creeréis cuando os hable de "cosas celestiales"? Nadie sube al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre.

Comentarios