II lunes de pascua. Anunciación del Señor, solemnidad.

La fiesta de la anunciación es el día 25 de marzo, si cae en domingo se anticipa al sábado , y si cae en Semana Santa (como este año) se traslada al lunes después de la octava de pascua, es decir hoy.

La fiesta de la Anunciación del Señor tiene su propio significado original. Guarda una estrecha relación con la fiesta de Navidad. Pero los historiadores y los liturgistas admiten que no hay elementos suficientes para determinar cuál ha sido el influjo y el predominio entre las dos fechas. 

La anunciación se inscribe bajo el signo del realismo de la encarnación y en la dimensión de la historia de la salvación. No es un elemento de devoción o una reflexión teológica sobre el depósito de la revelación. Es ante todo y sustancialmente un acontecimiento y como tal tiene que destacarse sobre las demás celebraciones. Dice que el Verbo se ha hecho carne y plantó su tienda entre los hombres (cf Jn 1,14); que quiso mostrarse en la fragilidad de la desnudez y del rebajamiento (Flp 2,5-8).

Parece ser que no existe ninguna mención cierta de una celebración del día de la Anunciación hasta el X concilio de Toledo (año 656). Este concilio no habla tampoco de modo explícito de una fiesta de la Anunciación; constata que la madre del Verbo no tiene todavía una fiesta que se celebre en todas partes el mismo día. En España hay una gran festivitas gloriosae Matris, pero se fija en días diferentes. Entre estas fechas está la del 25 de marzo, pero hay también otras, por ejemplo durante el adviento. Parece ser que se encontraban frente a una fiesta de la maternidad virginal, vinculada estrechamente bien con la concepción de Jesús (25 de marzo), bien con su nacimiento (tiempo de adviento).

Evangelio del día: San Lucas 1, 26-38
26 En el mes sexto, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, 27 a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. 28 El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». 29 Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. 30 El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. 31 Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. 32 Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; 33 reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin». 34 Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco varón?». 35 El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. 36 También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, 37 porque para Dios nada hay imposible». 38 María contestó: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Y el ángel se retiró.
La solemnidad de hoy, la anunciación del Señor, tiene dos personajes importantes pero una sola enseñanza, obedecer la voluntad de Dios:

Jesus, Dios hecho hombre, pues el ángel es a él a quien llega a anunciar. Se le expone a María el plan de Dios. El todo poderoso se encarnará, se hará menor que los ángeles, el creador se hará una criatura. El más grande se hace el más pequeño. Lección de humildad y de sometimiento a la voluntad de la Santísima Trinidad. El que es todo, se despoja de todo, incluso de si mismo. Yo siendo nada me creo dueño de todo.

María, recibe el anuncio del ángel, se le expone el plan, en su sencillez y humildad dice: "Hágase", se somete por entero, se niega a si misma, se olvida de sí para que se cumpla en ella la voluntad del todo poderoso. Ella siendo libre se ve a si misma como esclava, yo siendo esclavo del pecado me creo ilusamente libre.

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