V lunes de cuaresma
Evangelio del día: Juan 8, 12-20
12 Jesús les habló de nuevo diciendo: «Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida». 13 Le dijeron los fariseos: «Tú das testimonio de ti mismo; tu testimonio no es verdadero». 14 Jesús les contestó: «Aunque yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio es verdadero, porque sé de dónde he venido y adónde voy; en cambio, vosotros no sabéis de dónde vengo ni adónde voy. 15 Vosotros juzgáis según la carne; yo no juzgo a nadie; 16 y, si juzgo yo, mi juicio es legítimo, porque no estoy yo solo, sino yo y el que me ha enviado, el Padre; 17 y en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero. 18 Yo doy testimonio de mí mismo, y además da testimonio de mí el que me ha enviado, el Padre». 19 Ellos le preguntaban: «¿Dónde está tu Padre?». Jesús contestó: «Ni me conocéis a mí ni a mi Padre; si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre». 20 Jesús tuvo esta conversación junto al arca de las ofrendas, cuando enseñaba en el templo. Y nadie le echó mano, porque todavía no había llegado su hora.
Jesús en esta conversación estableció tres cosas de suma importancia:
1. El es la luz del mundo. Al seguirlo podemos tener certeza de no caminar por oscuridad, si bien, el caminar cristiano a veces puede sentirse como a tientas, no es por falta de luz, sino mas bien por falta de fe. Se requiere mucha fe para dar algunos pasos, pero con respeto a a la luz, Dios siempre la da en cuanto se dan los pasos. Seguir a Cristo es garantía de iluminar el entendimiento.
2. Jesús establece en este pasaje que su persona es distinta a la del padre; en otros pasajes Jesús ha dicho que el y el padre uno son, y en este nosdice que son dos personas distintas. La teología Patristica se ha basado en conversaciones como esta para establecer dogmas como el de la santísima trinidad. Jesús es Dios, es divino, pero es una persona distinta a la del Padre. Esa distinción es la que permite que se cumpla el requisito de la ley; son necesarios dos testigos para validar un juicio.
3. Jesús insiste de nuevo en que conocerlo a Él, es conocer al Padre; es decir, nadie puede decir que conoce a Dios si rechaza a Cristo. Por eso los padres de la Iglesia han insistido a lo largo de los siglos que negar a Cristo es negar a Dios: "Yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie viene al Padre sino es por mi". Para llegar al Padre no existen distintos camino como se insiste hoy en día, existe un solo camino, Jesús, se niega a Cristo, se niega a Dios. Se establece una exclusividad, un monopolio de acceso al Padre que incomoda y que no es visto políticamente correcto y se ablanda la postura con el fin de conciliar; pero Cristo no concilio jamás. Se erigió como camino único y exclusivo.

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