III viernes de cuaresma. San Casimiro.

Día de abstinencia de carne.

San Casimiro, hijo del rey de Polonia, nació el año de 1458. Cultivó de manera eminente las virtudes cristianas, sobre todo la castidad y la caridad con los pobres. Gran defensor de la fe, tuvo particular devoción a la eucaristía y a la virgen María. Murió tuberculoso el año 1484 en Grodno (antigua Polonia) y esta enterrado en Vilna (Lituania).

Evangelio del día: Marcos 12, 28-34.
28 Un escriba que oyó la discusión, viendo lo acertado de la respuesta, se acercó y le preguntó: «¿Qué mandamiento es el primero de todos?». 29 Respondió Jesús: «El primero es: “Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: 30 amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser”. 31 El segundo es este: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No hay mandamiento mayor que estos». 32 El escriba replicó: «Muy bien, Maestro, sin duda tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; 33 y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios». 34 Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo: «No estás lejos del reino de Dios». Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.
Jesús ahora enseña el compendio más breve que podemos aprender sobre las leyes y preceptos divinos. Amar a Dios con corazón, alma y mente, y al prójimo como a mi mismo. Es decir que todos los preceptos divinos están regulados por estas dos características, cada precepto guarda en si, el espíritu de amor a Dios y al prójimo. Podemos caer en el error muy común de creer que el "amor" por si solo es la ley y norma absoluta. Jesús no dice eso, primero porque el concepto de amor puede relativizarse a conveniencia y segundo los preceptos de Dios, es decir el cumplimiento de los mismos son la definición de amor a Dios y amor al prójimo. No soy yo quien defina las acciones que denotan amor, es Dios quien previamente las ha definido y esas son las acciones que demuestran amor.

Luego el escriba al entender el mensaje replica:
"Muy bien, Maestro, sin duda tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios"
Jesús avala esta interpretación diciendo que no estaba lejos del reino. Por tanto nos quedan claras dos cosas:

  1. Las acciones del amor no son libremente determinadas según el criterio de cada uno. Dios previamente ha definido las acciones que denotan amor; los seres humanos como expertos en tergiversar, pero Dios es inmutable, por tanto sus definiciones son mejores que las nuestras. 
  2. Amar a Dios y al prójimo, es mejor que cualquier otra manifestación externa. O para ponerlo más claro. El cumplir cabalmente y de forma sincera los preceptos que manifiestan el amor a Dios y al prójimo es la manera de entender el reino de Dios. 

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