III miércoles de cuaresma


Evangelio del día: Mateo 5, 17-19
17 No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. 18 En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley. 19 El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos.No penséis que he venido a abrogar la Ley o los Profetas:
 No he venido a "abolir"..., sino a "dar plenitud"...

Y sin embargo, ¡cuántas veces Jesús se ha opuesto a las interpretaciones oficiales de la Ley! ¡Cuántas veces se ha pronunciado contra las interpretaciones estrechas del "sábado" o de las abluciones! Con toda libertad ha hecho frente a las costumbres de su tiempo que prohibían ciertas relaciones con ciertas categorías despreciadas, como: samaritanos, publicanos, extranjeros, leprosos. El evangelio está lleno de controversias de Jesús con los escribas, muy aferrados a la letra de la Ley. Jesús luchaba contra todo formalismo, contra toda estrechez de miras. Sin embargo, obrando así, no tenía conciencia de destruir la Ley, sino de salvarla, de mejorarla para que cumpliera su fin.

Jesús no es un destructor, un devastador, sino un constructor: viene a continuar una obra comenzada; es el seguidor de los grandes profetas y de lo mejor de la Ley de Moisés; acepta la tradición de su pueblo, ¡pero la hace avanzar! El Nuevo Testamento es, a la vez, una "novedad" radical en la más perfecta fidelidad a lo esencial del Antiguo. Esta misma actitud debemos tener hoy en día, frente a las realidades en las que hoy nos encontramos: no abolir, sino cumplir.

La tradición de dos mil años de la iglesia no debe ser destruida o abolida ante las novedades del mundo, es nuestra misión dar plenitud y cumplimiento, esa tradición, esa ley, ambas tan antiguas, son las que tiene la llave para entender y vivir los retos que el nuevo orden mundial nos plantea, no es abandonando, sino dando plenitud a nuestra tradición, como encontraremos el camino para seguir adelante. 

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