IV viernes del tiempo ordinario. Santa Agueda

Padeció el martirio en Catania (Sicilia), probablemente en la persecución de Decio. Desde la anitugedad su culto se extendió por toda la iglesia y su nombre fue introducido en el Canon romano.

cuatro días para iniciar la cuaresma.

Evangelio del día: Marcos 6, 14-29
14 Como la fama de Jesús se había extendido, el rey Herodes oyó hablar de él. Unos decían: «Juan el Bautista ha resucitado de entre los muertos y por eso las fuerzas milagrosas actúan en él». 15 Otros decían: «Es Elías». Otros: «Es un profeta como los antiguos». 16 Herodes, al oírlo, decía: «Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado». 17 Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado. El motivo era que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano Filipo, 18 y Juan le decía que no le era lícito tener a la mujer de su hermano. 19 Herodías aborrecía a Juan y quería matarlo, pero no podía, 20 porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo defendía. Al escucharlo quedaba muy perplejo, aunque lo oía con gusto. 21 La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea. 22 La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados. El rey le dijo a la joven: «Pídeme lo que quieras, que te lo daré». 23 Y le juró: «Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino». 24 Ella salió a preguntarle a su madre: «¿Qué le pido?». La madre le contestó: «La cabeza de Juan el Bautista». 25 Entró ella enseguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió: «Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista». 26 El rey se puso muy triste; pero por el juramento y los convidados no quiso desairarla. 27 Enseguida le mandó a uno de su guardia que trajese la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, 28 trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre. 29 Al enterarse sus discípulos fueron a recoger el cadáver y lo pusieron en un sepulcro.
Dos cosas aprendemos del evangelio de este día:

  1. Juan el bautista dio su vida, fue mártir, estuvo dispuesto hasta las ultimas consecuencias por sus ideales. Cuando dijo que era necesario que él se apocara para que Jesús creciera, no solo eran frases bonitas, estaba claro lo que implicaba.
  2. Herodes es el claro ejemplo de quienes se burlan de la fe, pero en el fondo, la burla es síntoma del profundo miedo que tienen. Si bien Herodes violo todos los principios de la fe, y su vía fue disoluta, al final era un hombre con profundos miedos de las consecuencias que eso traería. Algo así sucede hoy en día. Se burlan de la fe, viven a su antojo. Pero en el fondo existe un miedo a las consecuencias, un miedo que no se expresa sino en la burla o hasta en la persecución de aquello que me delata. 

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