IV sábado del tiempo ordinario, San Pablo Miki y compañeros mártires.
Pablo nació en Japón entre los años 1564 y 1566. Ingresó a la compañía de Jesús y predicó con mucho fruto el Evangelio entre sus conciudadanos. Al arreciar la persecución contra los católicos, fue encarcelado junto con otros 25, entre ellos san Pedro Bautista, franciscano español, con 5 hermanos de hábito. Después de soportar graves ultrajes, fueron crucificados en Nagasaki el 5 de febrero de 1597.
Evangelio del día: Marcos 6, 30-34
Los Sacerdotes, los directores espirituales, también se cansan, pasan días agotadores en los que no tienen tiempo ni para comer. Y si bien muchos actúan como Jesús, al ver a las ovejas, los mueve la compasión y se ponen a enseñar. Debe ser una actitud de nosotros los que nos acercamos a la dirección o a la confesión entender que se cansan y se agotan y que necesitan descansar.
Que nuestro acercamiento a los que nos enseñan y dirigen, siempre sea con caridad y comprensión. Muchos de ellos dan la milla extra para poder atender a los que necesitan, demos nuestra milla adicional, teniendo paciencia y sabiendo comprender.
Evangelio del día: Marcos 6, 30-34
Después de ser enviados a predicar y compartir lo que habían aprendido de Jesús, los apóstoles regresan y empiezan a contar todo lo que había pasado a Jesús. Los quiere llevar a solas para que descansen un poco. Nos dice el evangelio que estaban tan ocupados que no tenían tiempo ni para comer. Trancan de tomar un descanso pero la gente los sigue y Jesús se compadece de ellos y a pesar del cansancio se puso a enseñar.30 Los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. 31 Él les dijo: «Venid vosotros a solas a un lugar desierto a descansar un poco». Porque eran tantos los que iban y venían, que no encontraban tiempo ni para comer. 32 Se fueron en barca a solas a un lugar desierto. 33 Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. 34 Al desembarcar, Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas.
Los Sacerdotes, los directores espirituales, también se cansan, pasan días agotadores en los que no tienen tiempo ni para comer. Y si bien muchos actúan como Jesús, al ver a las ovejas, los mueve la compasión y se ponen a enseñar. Debe ser una actitud de nosotros los que nos acercamos a la dirección o a la confesión entender que se cansan y se agotan y que necesitan descansar.
Que nuestro acercamiento a los que nos enseñan y dirigen, siempre sea con caridad y comprensión. Muchos de ellos dan la milla extra para poder atender a los que necesitan, demos nuestra milla adicional, teniendo paciencia y sabiendo comprender.

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