IV miércoles del tiempo ordinario. San Blas

San Blas nació en medio de una familia acaudalada y de padres nobles; fue educado cristianamente y se consagró como Obispo cuando todavía era muy joven. Al comenzar la persecución a los cristianos, por inspiración divina, se retiró a una cueva en las montañas, frecuentada por fieras salvajes, a quienes el santo los atendía y curaba cuando estaban enfermos.
Poco después, unos cazadores fueron en busca de estos animales para el anfiteatro, pero San Blas los espantó y entonces fue capturado. Al enterarse que era cristiano, fue conducido ante el gobernador Agrícola, quien lo mandó a azotar y encerrar en un calabozo, privado de alimentos. Luego, fue torturado para que renegara de su fe, pero el santo se mantuvo firme por lo que se dio orden de ser decapitado.
Evangelio del día: Marcos 6, 1-6
1 Saliendo de allí se dirigió a su ciudad y lo seguían sus discípulos. 2 Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: «¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada? ¿Y esos milagros que realizan sus manos? 3 ¿No es este el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?». Y se escandalizaban a cuenta de él. 4 Les decía: «No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa». 5 No pudo hacer allí ningún milagro, solo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. 6 Y se admiraba de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.
Jesús llega a su ciudad, llegó a la gente que lo vio crecer, al lugar en el que tenia conocidos y un pasado. Hizo señales y milagros, enseñó con sabiduría, pero a la gente de la ciudad lo que le llamó la atención era que ese era Jesús, el hijo de María y José, reconocen a su familia y se pregunta qué de donde ha sacado eso que ahora tiene. No pudo hacer mayores milagros por la falta de fe. La gente se centro en otra cosa y eso probablemente motivó a que muy pocos lo buscaran. Fue el "chambre" de la ciudad, pero nadie lo buscó para recibir algo de Él.

Representa dos retos:

  1. ¿Qué hago con Jesús?, realmente lo busco con fe para recibir de Él salud, salvación, dirección, visión de vida. O sólo es para "chambrear" de lo que sabemos de Él. Sólo es un tema de conversación entre amigos que lo conocen y para recibir de vez en cuando alguna palabra bonita que se pueda ajustar a mi propia visión de vida.
  2. ¿Que haría con Jesús si volviera como la primera vez?. Este es un planteamiento hipotético, que busca desentrañar que tanto prejuicio tengo en mi vida. Si Jesús regresara bajo las mismas apariencias de su primera venida. De una familia pobre, de un vecindario pobre, de casa pobre, sin títulos, sin mayores credenciales. ¿fuera yo Cristiano?. Si alguien me comentara un día, ahí anda el hijo de la niña Mari, una tortillera de soya. Cura enfermos y habla de cosas profundas, pero que la gente sencilla entiende y propone un nuevo camino de vida, ¿lo seguiría? o fuera un  prejuicioso como los que leemos en el evangelio de hoy. Una pregunta que cada uno debe contestarse en lo más profundo de su ser. 



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