I viernes de cuaresma
Día de abstinencia de carne
Evangelio del día: Mateo 5, 20-26
20 Porque os digo que si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. 21 Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio. 22 Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la gehenna del fuego. 23 Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, 24 deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. 25 Con el que te pone pleito procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. 26 En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo.El reto de Jesús a los discípulos es enorme. La medida para el Cristiano es mucho más alta que la del antiguo pacto. Matar por ejemplo ya no está supeditado al cuerpo solamente o al acto en si de asesinar, la ira contra el prójimo que lleva a insultar y dañar las relaciones es un acto tan grave como quitarle la vida a otro. Merece ser condenado, el buscar la paz entre nosotros es visto por Dios como un acto que busca conservar la vida, la paz y la armonía entre los que somos hermanos. Es tan importante que la misma ofrenda a Dios es bien recibida por él bajo la condicion que no tenemos ninguna queja de nadie, y si la descubrimos es mejor ponerse en paz con el hermano antes que con Dios.
Jesús ha dejado muy claro que el cumplimiento interior de las normas o preceptos es más importante que lo exterior, es el reto del cristiano, la conversion de adentro hacia afuera, solo asi nuestra justicia sera mayor que la de escribas y fariseos.

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