I martes de cuaresma
7 Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. 8 No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis. 9 Vosotros orad así: “Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, 10 venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, 11 danos hoy nuestro pan de cada día, 12 perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden, 13 no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal”. 14 Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, también os perdonará vuestro Padre celestial, 15 pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas.Dentro de la vision de vida que Jesús transmite, esta presente la relación con el Padre, como hijos, nos enseña, que tenemos la oportunidad de conversar con él, de rezar. Y de este evangelio aprendemos a ser concretos y claros con Dios. No son las palabras ni la galantería de las mismas, es el corazón y la sinceridad lo que ve el Padre. El cumplimiento de una petición no tiene nada que ver en lo que yo haga, sino más bien si esto de alguna manera tiene relación con la voluntad de Dios.
Jesús enseñó un modelo de oración que la iglesia no ha invitado a memorizar y es la oración más repetida a lo largo de dos mil años, pero la piedad de sus discípulos creo muchas oraciones más que ahora se repiten constantemente. Son expresiones de amor y formas de poder acercarnos a él. No importa si es el padre nuestro u otra oración, o si son mis palabras simples y sin adorno, tenemos la certeza de ser escuchados. Jesús sabe que la razón principal por la que debeos buscar a Dios en la oración es por el perdón, constantemente le ofendemos, de ahí que nos indique que es necesario antes perdonar a los hombres lo que nos hagan, de la misma manera que Dios nos perdonó a nosotros, de lo contrario tampoco esperamos ser perdonados y desde luego tampoco seremos escuchados.
Rezar el Padre Nuestro despacio y meditado al menos una vez al día, es una buena forma de conectarse con el Padre. Es una oración que al meditarse, siempre tiene algo que decir.

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