Viernes de la II semana de Navidad

Para el calendario Liturgico el tiempo de Navidad va desde las primeras vísperas de navidad hasta el domingo después de Epifanía. Por tanto el tiempo de Navidad finaliza este domingo con la fiesta del bautismo del Señor.

Evangelio del día: Lucas 5, 12-16
12 Sucedió que, estando él en una de las ciudades, se presentó un hombre lleno de lepra; al ver a Jesús, cayendo sobre su rostro, le suplicó, diciendo: «Señor, si quieres, puedes limpiarme».13 Y extendiendo la mano, lo tocó diciendo:«Quiero, queda limpio». Y enseguida la lepra se le quitó.14 Y él le ordenó no comunicarlo a nadie; y le dijo: «Ve, preséntate al sacerdote y ofrece por tu purificación según mandó Moisés, para que les sirva de testimonio».15 Se hablaba de él cada vez más, y acudía mucha gente a oírlo y a que los curara de sus enfermedades.16 Él, por su parte, solía retirarse a despoblado y se entregaba a la oración.
La curación de este leproso enseña algunas cosas importantes, que se deben de considerar. El leproso acudió al Señor a suplicar que lo sanara, pero no fue una exigencia, fue una suplica, en la que reconocía la soberana voluntad del Señor. "Señor, si quieres puedes limpiarme". El sometimiento de este hombre a la voluntad de Dios es pasmoso, desde antes de suplicar, el estaba claro que se sometería a si Jesús quería sanarle y así lo expresa. Más interesante que Jesús reconoce ese sometimiento y le responde: "Quiero, se limpio". No le contestó, "como vas a creer, por supuesto que te tengo que curar, lo haz pedido, tengo que hacerlo"; nos deja claro que ese concepto de Dios en el que se va y se le hace una "lista de regalos" y muy al estilo Santa Claus, el lo concede. Es una actitud distinta la que el leproso nos enseña,

Que nuestra actitud siempre sea la de una suplica abierta a la voluntad de Dios, esa, creo, es la forma correcta de llegar a suplicar al Señor. "Señor, si quieres..."

Hágase, cúmplase, sea alabada y eternamente ensalzada la justísima y amabilísima voluntad de Dios sobre todas las cosas! Amen. Amen. (Forja, 769. San Josémaría Escrivá)

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