I miércoles del tiempo ordinario. San Hilario, obispo y doctor.

Nació en Poitiers a principios del siglo IV; hacía el año 350 fue elegido obispo de su ciudad; luchó con valentía contra los arrianos y fue desterrado por el emperador Constancio. Escribió varias obras llenas de sabiduría y de doctrina, destinadas a consolidar la fe católica y a la interpretación de la Sagrada Escritura. Murió el año 367.

Evangelio del día: Marcos 1, 29-39
29 Y enseguida, al salir ellos de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a la casa de Simón y Andrés.30 La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, e inmediatamente le hablaron de ella.31 Él se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles.32 Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados.33 La población entera se agolpaba a la puerta.34 Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar.35 Se levantó de madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, se marchó a un lugar solitario y allí se puso a orar.36 Simón y sus compañeros fueron en su busca y,37 al encontrarlo, le dijeron: «Todo el mundo te busca».38 Él les responde:«Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido».39 Así recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios.
"Todo el mundo te busca". Jesús sigue actuando y haciendo cosas increíbles. Sigue curando, sacando demonios; y el mundo sigue buscando lo que él tiene para dar. La gran mayoría de los que rechazan a Cristo, realmente no lo rechazan a él. Rechazan lo que creen que el representa, porque no lo conocen; porque a diferencia del primer siglo cuando Jesús caminó por la tierra, ahora tenemos una institución con aciertos y desaciertos, tenemos una enorme estadística de personas que se dicen ser seguidores de Jesús pero no lo son, tenemos un alto porcentaje de personas que se encargan de desprestigiar el verdadero mensaje para sus propios intereses, tenemos divisiones en nuestras propias filas. Lo que ahora se tiene es una gran confusión y desconocimiento sobre lo que Jesús representa. Pero el mundo sigue buscando lo que sólo él puede dar, por eso buscamos pero no encontramos.

Quizá nos falta levantarnos de madrugada, como lo hacía él, y orar, en el silencio, cuando el ruido  de las obligaciones aún no se despierta, y en esa calma hablar con el Padre y escuchar lo que el Padre tiene que decir.

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