II lunes del tiempo ordinario
Evangelio del día: Marcos 2, 18-22
Pero luego va sobre estas figuras del paño viejo en vestido nuevo y del vino nuevo en odres nuevos. Dejando muy en claro el contraste entre el espíritu que trae Él y el espitiru de judaísmo de su época. El Cristianismo no será un remiendo al un vestid viejo, es una novedad total, es un vino nuevo que merece odres nuevos. El Cristianismo no es añadidura de nada, es todo un sistema, un esquema, una fe total que no se añade a nada existente. Es plenitud en la vida de aquellos que deciden seguirle.
Para nosotros dos mil años después, esto sigue teniendo grandes repercusiones. No podemos vivir el cristianismo como un remiendo, un añadido a otro esquema de vida. El cristianismo debe ser el vestido que nos cubre en la totalidad de la vida.
El ayuno por el que preguntan a lo discípulos era parte de los ritos Judios y del judaísmo de la época. Jesús contesta que ellos no tienen necesidad de ayunar pues están en un momento de alegría, ya vendrá el tiempo en el que sea necesario ayunar, dejando claro que el ayuno tiene una connotación penitencial.18 Como los discípulos de Juan y los fariseos estaban ayunando, vinieron unos y le preguntaron a Jesús: «Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan. ¿Por qué los tuyos no?». 19 Jesús les contesta: «¿Es que pueden ayunar los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos? Mientras el esposo está con ellos, no pueden ayunar. 20 Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán en aquel día. 21 Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto –lo nuevo de lo viejo– y deja un roto peor. 22 Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos; porque el vino revienta los odres, y se pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos».
Pero luego va sobre estas figuras del paño viejo en vestido nuevo y del vino nuevo en odres nuevos. Dejando muy en claro el contraste entre el espíritu que trae Él y el espitiru de judaísmo de su época. El Cristianismo no será un remiendo al un vestid viejo, es una novedad total, es un vino nuevo que merece odres nuevos. El Cristianismo no es añadidura de nada, es todo un sistema, un esquema, una fe total que no se añade a nada existente. Es plenitud en la vida de aquellos que deciden seguirle.
Para nosotros dos mil años después, esto sigue teniendo grandes repercusiones. No podemos vivir el cristianismo como un remiendo, un añadido a otro esquema de vida. El cristianismo debe ser el vestido que nos cubre en la totalidad de la vida.

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