I lunes destiempo ordinario
Además de los tiempos que tienen un carácter propio, quedan 33 o 34 semanas en el curso del año, en las cuales no se celebra algún aspecto peculiar del misterio de Cristo, sino más bien se recuerda el mismo misterio de Cristo en su plenitud, principalmente los domingos. Este periodo de tiempo recibe el nombre de tiempo ordinario.
El tiempo ordinario comienza el lunes que sigue al domingo posterior al 6 de enero y se extiende hasta el martes antes del inicio de la cuaresma con el miércoles de ceniza; comienza de nuevo el lunes después del domingo de pentecostés y termina el sábado antes del primer domingo de adviento.
Evangelio del día: Marcos 1, 14-20
Jesús hace llamados distintos a sus discípulos. Muchos son invitados a dejar todo y dedicarse por completo a Dios. La vida religiosa, la contemplativa, el sacerdocio, la vida consagrada etc. La iglesia tiene un sin fin de opciones para ese llamado.
Pero Jesús también hace una invitación a seguirle más común, más ordinaria. Seguirle en medio de las actividades normales de la vida. Es el caso de las grandes mayorías; pero si bien es un llamado distinto en el sentido de no dejar trabajo, familia etc, la actitud de entrega deber ser la misma. Sin condiciones, sin reservas, sin cálculos. ha finalizado la navidad, un nuevo año ha iniciado y es de plantearse muy honestamente que tan sin condiciones, sin reservas y sin cálculos es mi entrega al llamado que he recibido.
Es curioso, pero en la narración del evangelio, Jesús llama a los discípulos pero nunca dice que se queda esperando. Él siguió el camino, no se detuvo, fueron a los que llamó que fueron en pos de él.
El tiempo ordinario comienza el lunes que sigue al domingo posterior al 6 de enero y se extiende hasta el martes antes del inicio de la cuaresma con el miércoles de ceniza; comienza de nuevo el lunes después del domingo de pentecostés y termina el sábado antes del primer domingo de adviento.
Evangelio del día: Marcos 1, 14-20
14 Después de que Juan fue entregado, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios;Inmediatamente después de ser bautizado, Jesús inicia su ministerio público, inicia anunciando la necesidad de conversión y de creer en el mensaje que el trae. Pero además, inicia el reclutamiento de quienes serán los que continúen su misión cuando el ya no este presente. Ahora leemos el llamado que hace a Simón, Andres, Santiago y Juan. Ellos responden dejándolo todo, dejan sus trabajos, sus familias; dejaron su vida tal cual la conocían y se entregaron completamente a la labor de Jesús. Lo entregaron todo. Sin condiciones, sin reservas, sin cálculos.
15 decía: «Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios. Convertíos y creed en el Evangelio».
16 Pasando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés, el hermano de Simón, echando las redes en el mar, pues eran pescadores.
17 Jesús les dijo: «Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres».
18 Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
19 Un poco más adelante vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes.
20 A continuación los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon en pos de él.
Jesús hace llamados distintos a sus discípulos. Muchos son invitados a dejar todo y dedicarse por completo a Dios. La vida religiosa, la contemplativa, el sacerdocio, la vida consagrada etc. La iglesia tiene un sin fin de opciones para ese llamado.
Pero Jesús también hace una invitación a seguirle más común, más ordinaria. Seguirle en medio de las actividades normales de la vida. Es el caso de las grandes mayorías; pero si bien es un llamado distinto en el sentido de no dejar trabajo, familia etc, la actitud de entrega deber ser la misma. Sin condiciones, sin reservas, sin cálculos. ha finalizado la navidad, un nuevo año ha iniciado y es de plantearse muy honestamente que tan sin condiciones, sin reservas y sin cálculos es mi entrega al llamado que he recibido.
Es curioso, pero en la narración del evangelio, Jesús llama a los discípulos pero nunca dice que se queda esperando. Él siguió el camino, no se detuvo, fueron a los que llamó que fueron en pos de él.

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