El bautismo del Señor.
La fiesta del Bautismo del Señor es una fiesta que comporta una cierta complejidad tanto en su sentido como en su comprensión, y a la vez una gran riqueza de contenidos que la hacen atractiva y sugerente.
Por un lado, es éste un domingo de transición: el Bautismo del Señor cierra el ciclo de Navidad e inaugura a la vez la primera semana del tiempo ordinario. Con la escena del bautismo culmina la manifestación de Jesús como Hijo de Dios que hemos celebrado a lo largo de toda la Navidad, pero a la vez se nos presenta a un Jesús ya adulto, dispuesto a iniciar su ministerio público. Esto comportará, sin duda, alguna dificultad en la ambientación, la cual, aunque continúe siendo navideña, tendrá que eliminar el protagonismo del niño Jesús en el pesebre.
Por otro lado, el bautismo de Jesús tiene un contenido y un sentido propio que lo diferencian del sentido y significado del bautismo cristiano. Pero también es cierto que este bautismo de Jesús de alguna manera prefigura, e inevitablemente evoca, nuestro bautismo, y será oportuno recoger también esta referencia.
Evangelio del día: Lucas 3, 15-15. 21-22
15 Como el pueblo estaba expectante, y todos se preguntaban en su interior sobre Juan si no sería el Mesías,16 Juan les respondió dirigiéndose a todos: «Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, a quien no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego;
21 Y sucedió que, cuando todo el pueblo era bautizado, también Jesús fue bautizado; y, mientras oraba, se abrieron los cielos,22 bajó el Espíritu Santo sobre él con apariencia corporal semejante a una paloma y vino una voz del cielo: «Tú eres mi Hijo, el amado; en ti me complazco».
El bautismo de Jesús es otra escena epifánica. El bautismo culmina el ciclo navideño. La navidad es la manifestación humilde de Cristo en el pesebre de Belén, la Epifanía es su manifestación universal a todos los pueblos; el bautismo es su manifestación absoluta de la divinidad de Cristo.
Esta escena es de gran contenido teológico y concretamente trinitaria. El Padre revela que Jesús es su hijo y lo unge con el don del Espíritu Santo.
La fiesta del bautismo del Señor que la iglesia nos invita a celebrar este día, debe hacernos reflexionar como cierre de las fiestas de navidad sobre que puesto tiene Jesús en mi vida. ¿Lo veo como verdaderamente Dios o es sólo un buen hombre más que dijo cosas nobles?.
Nuestra historia, en dos mil años, tiene innumerables mártires que derramaron su sangre por sostener la divinidad de Nuestro Señor. ¿es Jesús realmente Dios y le doy ese lugar? o ¿lo pongo a la par de Buda, Confucio o cualquier otro buen hombre? ¿realmente le estamos dando su lugar?.
A punto de comenzar el tiempo ordinario, es una pregunta que debemos plantearnos seriamente.

Comentarios
Publicar un comentario