Octava de navidad, día 7.
Evangelio del día: Juan 1, 1-18
V.12 Pero a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, le dio poder de ser hijos de Dios.Desde la natividad del Señor, la liturgia nos ha llevado por diferentes testimonios que han dado la vida por Cristo. El protomartir San Esteban, San Juan, apóstol (este año su fiesta cayó en domingo de Sagrada familia, por lo tanto no se celebró), La Sagrada Familia, El martirio de los Santos inocentes, Simeón y Ana. Cada uno ha sido una muestra distinta de las formas en las que se da la vida por ese niño nacido en Belen.
Unos dieron su vida, literalmente, como San Esteban, murió defendiendo la fe y argumentando los errores de sus detractores y otros como los santos inocentes, dieron su vida por algo que ni sabían, ni entendían. San Juan murió en el destierro, Simeón y Ana dedicaron su vida a estar en el templo sirviendo. Cada uno tenia una vocación distinta, una razón diferente por la cual seguir a su Señor, todos la cumplieron y todos vivieron para eso.
Este es el ultimo día del año calendario, la mayoría se hace propósitos para cumplir en el periodo de los próximos 365 días, por lo tanto es el mejor momento para plantearse algunas cosas de cara al 2016.
Voy a asumir que los que me leen son de los que creen, de los que recibieron al niño de Belén, entonces se les dio el poder de ser hijos de Dios, por tanto tiene una vocación, una misión de vida.
Con esto pueden pasar varias cosas:
- No se cual es mi vocación. Propósito, descubrirla.
- Ya se cual es mi vocación. Propósito, desarrollarla
- Ya estoy desarrollando mi vocación. Propósito, perfeccionarla.
El éxito en la vida de los que creemos depende estrictamente del cumplimiento de la vocación que Dios no ha determinado, por tanto es de vital importancia su descubrimiento, desarrollo y perfección.
Y si alguien que me lee no cree. Le invito a que este 2016 se haga el propósito de abrir un poco su mente y estar dispuesto a poner atención y quizá pueda escuchar la voz de Dios y en algún momento por gracia divina pueda creer y encontrarse con la persona de Cristo y enterarse que Él sigue haciendo milagros y que tiene un propósito en la vida de cada uno y que es una aventura completa embarcarse en ese viaje.
Les deseo un feliz año 2016.

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