IV domingo de adviento



Evangelio del día: Lucas 1,39-45.

V43. ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?

La Navidad está a las puertas, Jesús está por nacer. La profecía de la virgen concibiendo a un hijo está por cumplirse. María acaba de recibir la noticia que cambiaría su vida para toda la eternidad, un Angel le ha dicho que será por obra y gracias del Espíritu Santo la madre del mesías. Pero ella, siempre sencilla y humilde, no se regodea de su condición, al contrario va y visita a su prima y se queda con ella ayudándola.

Nuestra Señora nos enseña algo importante, el nacimiento de Jesús, la celebración de la navidad, no es un momento para nosotros, es un momento para los otros. Recibir la noticia de que Jesús nacerá debe provocar la misma acción que tuvo nuestra Santísima Madre, pensar en el otro.

En estos días previos al nacimiento del Salvador, acerquémonos a la Señora del amor hermoso, estemos más cerca de ella y quizá aprendamos un poquito de su sencillez y desprendimiento.


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