III sábado de adviento. Feria de adviento día 3

Feria de adviento día 3


Evangelio del día: Lucas 1,5-25

V. 20. Pero te quedaras mudo, sin poder hablar, hasta el día en que esto suceda, porque no has dado fe a mis palabras, que se cumplirán en su momento oportuno.

Cuando pedimos algo y lo añoramos y Dios lo concede, puede que tengamos la misma reacción que Zacarías. Viene la duda. ¿cómo fue posible?, ¿será Dios en verdad?, esto solo demuestra la poca fe que tenemos, somos incapaces de creer que Dios ha dado en verdad aquello que añoramos. Somos criaturas complicadas, pues muchas veces nos acercamos a Dios pidiendo, suplicando, sino no concede la petición nos frustramos y dependiendo de la madurez espiritual hasta nos podemos alejar de Dios por no conceder lo pedido. Pero si lo concede podemos reaccionar como Zacarías, con duda.

Esto me recuerda aquel evangelio en el que Jesús se encuentra con un hombre que tenia a su hijo poseído y le pide que lo libere pues sus discípulos no podían. Jesús responde con una frase que a mi siempre me ha causado estupor: "¡Generación incrédula!, hasta cuando tendré que soportarlos".

Creer como un niño, es ha sido siempre la invitación de Jesús. Pedir, suplicar y actuar, como bien dice la frase "A Dios rogando y con el mazo dando", pidamos hagamos nuestra parte y dejemos el resultado a Dios. La respuesta, aceptemos con fe y esperanza.

Hay una historia que ejemplifica bien el significado de esta frase:

Dicen que un día iba un hombre por un camino con un carro lleno de comida  y de repente, el carro se rompió, sin posibilidad de llegar al destino. El conductor se quedó mirando su carruaje allí parado en el camino y de repente tuvo la suerte de encontrarse con San Bernardo de Claraval que, cosas de la vida, iba paseando por allí. Entonces, el conductor le rogó al Santo que le pidiese a Dios que reparara su carruaje para poder continuar el camino a lo que San Bernardo respondió: "yo rogaré a Dios por ti, amigo mío, pero mientras tanto, coge un mazo y empieza a reparar la rueda rota del carro". Es posible que algunas veces un milagro nos ayude en alguna situación, pero mientras tanto hagamos lo posible por solucionarlo nosotros con esfuerzo y trabajo, y si Dios concede el milagro, no dudemos como Zacarías, debemos recibirlo con fe, esperanza y felicidad.

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

28 de Agosto: Celebramos a San Agustín, Faro de la Iglesia

Explorando la "Ascética Meditada" de Salvador Canals: Un Camino hacia la Santidad

Fernando Casanova y la encrucijada de la fe: Una invitación a la fidelidad en tiempos de incertidumbre