III martes de adviento
Evangelio del día: Mateo 21,28-32
v.31 ¿Quién de los dos cumplió la voluntad de su padre?No es lo que digo que voy a hacer, es lo que hago, lo que verdaderamente cuenta. Esa quizá sea la enseñanza más clara que me deja esta historia contada por Jesús.
La historia es sencilla y muy conocida, un padre le pide a dos de sus hijos que vayan y trabajen en su viña. el primero dijo que no quería, pero se arrepintió y fue. El segundo le dijo que si, que iría, pero al final no fue.
El que cumplió la voluntad del padre fue el primer hijo, pero hay algo clave en la historia. "se arrepintió". Nunca he confiado en aquellos que con cierta arrogancia dicen: "nunca me arrepiento de nada". Esa es la máxima expresión de la mediocridad, el que no se arrepiente, no puede examinar si lo que hizo estuvo bien o mal, por tanto no puede mejorar, no crece, se estanca, es un mediocre.
El arrepentimiento es un buen primer paso para cambiar el rumbo, para crecer, para ser mejor.
No es lo que digo que voy a hacer lo que cuenta, es lo que verdaderamente hago. La historia también nos habla de coherencia.
El segundo hijo pecó de incoherente. Vamos por la vida diciendo una cosa, pero actuando de otra, creyendo que Dios puede ser engañado por la apariencia.
Fuerte cuando al final Jesús nos dice que quizá una prostituta arrepentida nos lleva la delantera en el camino al cielo.
Una vez más, la clave es el arrepentimiento

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