I sábado de adviento.







Sexto día de la novena de la Inmaculada.

Evangelio del día: Mateo 9, 35-10, 1.6-8.


10.8 Gratis habeís recibido, dad gratis.

¿Qué hemos recibido de Dios que merezcamos o que pudiéramos pagar?, sin lugar a dudas nada. Cuando nos examinamos y reconocemos honestamente lo que somos en verdad, debemos reconocer que no merecemos nada. Ni haber sido creados, ni ser cristianos, ni ser hijos de Dios, ni pertenecer a su familia. Insisto nada. Lo que hemos recibido ha sido totalmente gratuito y sin merecerlo. Jesús nos invita a que lo que demos a los demás lo hagamos de la misma forma y manera en la que lo recibimos, de gratis.

Todo lo percibimos en función de beneficios, es decir, si doy algo, ¿qué recibo a cambio? Y es aquí adonde la propuesta de Jesús es radical, dar sin esperar, dar sin recibir, dar gratis. Nos gusta recibir gratis pero no dar gratis. Al igual que Jesús cuando demos debemos de dar no por justicia sino por misericordia, es la manera de gratuita del dar divino.

Propósito: Entregar algo, un bien materia o espiritual a quien lo necesite, darlo de gratis sin considerar si lo merece o no y sin esperar ningún beneficio.

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