I jueves de adviento. San Franciso Javier
Nació en el castillo de Javier (Navarra) el año de 1506. Cuando estudiaba en París, se unió al grupo de San Ignacio. Fuer ordenado sacerdote en Venecia el año 1537, y se dedicó a obras de caridad. El año 1541 marchó al oriente. Evangelizó incansablemente la India y el Japón durante diez años, y convirtió a muchos a la fe. Murió el año 1552 en la isla de Sanchón o Sancián, a ls puertas de China.
Cuarto día de la novena de la Inmaculada.
Evangelio del día: San Mateo 7, 21. 24-27
V. 21 No todo el que me dice: Señor, Señor entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre, que esta en los cielos...
Estas palabas de Jesús deberían ser suficientes para los que
siempre buscan detractar a la Iglesia para comprender que dentro de ella existe
de todo o como dice el conocido refrán popular: "de todo hay en la viña
del Señor". Existen Santos genuinos, pecadores arrepentidos que
sinceramente buscan abandonar su pecado, gente sincera que de repente comete un
craso error y cae, gente que cae pero que le da igual y un largo etc de tipos
de personas.
Jesús define claramente que sus seguidores no solo son los
que tiene una comprensión intelectual de su doctrina, sino que es aquel que también
sabe llevarla a la práctica, a la acción. Seguir a Jesús no es seguir una idea,
es seguir a una persona que trastoca mi forma de ver la vida y eso provoca un
actuar diferente en consonancia que la doctrina de lo contrario se vive de manera
incoherente, se dice creer algo pero se vive de otra manera, esos son los que
dicen Señor, Señor peo no hacen la voluntad del Padre.
La mejor prueba de la fe es la acción, quizá a eso se
refiere Santiago en su carta cuando dice que: “la fe sin obras es muerta”. No
basta entender, la fe debe provocar una acción, es dinámica.

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