I martes de adviento
Segundo día de la novena de la Inmaculada.
Evangelio del día: Lucas 10,21-24
V.21 En aquel mismo momento se llenó de gozo en el Espíritu Santo...Jesús prorrumpe con una alabanza a Dios, le alaba y reconoce que el actuar de Dios es el mejor. Unos versículos antes leemos que Jesús envió a 72 de sus discípulos a una misión para visitar otras ciudades con el mensaje de la salvación. Regresaron muy contentos diciéndole a Jesús que había sido un éxito, es en ese contexto en el que la alabanza de Jesús sale espontáneamente de sus labios. Realizar la voluntad de Dios debe ser el objetivo primordial de nuestra vida. La voluntad general del señor (ser Santos, buscar el reino de Dios, realizar obras de misericordia etc.) es la misión del día a día, algunas veces será muy difícil cumplirla, otras quizá más sencillo, pero seremos muy dichosos si al finalizar las labores podemos llegar a Jesús y al igual que los 72 discípulos podamos decirle, misión cumplida, eso hará que nuevamente de sus labios salgan alabanzas al padre.
No hay alabanza más sincera y profunda que cumplir su
voluntad. En esos pequeños detalles que la vida nos pone delante.
Propósito: Imitar a Cristo, prorrumpir con
alabanzas verbales a Dios cada vez que con mis acciones cumpla su voluntad.

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