II miércoles de adviento. San Juan Diego
Nació en Cuautitlán, hacía 1474. Se convirtió a la fe por la predicación de los primeros misioneros. "Buen Cristiano y temeroso de Dios", "fue escogido por él para ser el mensajero de "la siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios por quien se vive", misión que cumplió fielmente. Vivió junto a la ermita de nuestra Señora de Guadalupe unos 17 años, hasta su muerte, acaecida en 1548. Dejó fama de santidad.
Evangelio del día: Mateo 11,28-30
Evangelio del día: Mateo 11,28-30
v. 29 Encontraréis descanso para vuestras almas.
Vivimos tiempos en que, más que el cuerpo, es el alma la que
se encuentra agotada. Somos seres que la materialidad y la modernidad han
agotado, y queremos solucionar el agotamiento del alma dándole descanso a la
carne. Jesús de nuevo nos presenta una visión contrapuesta. El descanso del alma se alcanza yendo a Él. Él es medico que cura almas, como lo vimos hace unos días, pero también es el descanso de la mismas. El aprendizaje de como llevar el yugo de Cristo nos lleva la vida entera, pero en esto, como en la mayoría de cosas, Cristo nos invita a disfrutar del viaje, no sólo del destino. Nos espera como meta el cielo, pero él también promete que el camino será ligero, llevadero. Pero cerca de Él.

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