I lunes de adviento. San Andrés, apóstol
Hoy, 30 de noviembre, la iglesia celebra a San Andrés, apóstol. Nació en Betsaida, fue primeramente discípulo de Juan Bautista, siguió después a Cristo y le presentó también a su hermano Pedro. Él y Felipe son los que llevaron ante Jesús unos griegos, y el propio Andrés fue el que hizo saber a Cristo que había un muchacho que tenía unos panes y unos peces. Según la tradición, después de pentecostés predicó el Evangelio en muchas regiones y fue crucificado en Acaya.
Primer día de la novena a la Inmaculada Concepción.
Evangelio del día: Este día se proponen dos Evangelios. Si se celebra San Andrés, apóstol Mateo 4,18-22 y si se celebra el primer lunes de adviento es Mateo 8,5-11
V8. Pero el centurión le respondió: Señor, no soy digno de que entres a mi casa. Pero basta que lo digas de palabra y mi criado quedará sano.
La respuesta del centurión es el resultado de una profunda humildad, el sabe reconocerse lo que de verdad es, un indigno. La cotidianeidad, la costumbre, el trato diario o lo común de hablar de Jesús nos hace a veces perder la dimensión sobre quien es él en verdad. Es el Dios todo poderoso hecho hombre, es el Dios todo poderoso encerrado en el pan que se quedo por amor, es ese Dios que quiere entrar a mi casa. Si bien Dios nos perdona, nos abre las puertas y nos da la confianza de hijos, me parece que nunca debemos olvidar nuestra posición real ante él, seguimos siendo indignos y eso debe generar en mi un profundo respeto cuando me dirija hacia mi padre Dios. El centurión no solo me enseña una fe tan grande, también me enseña que delante de Dios siempre debo reconocer mi lugar y mi posición.
Propósito: Respeto y reverencia ante todo lo divino. En la misa, la oración y las practicas de piedad.

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